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La dinámica del marco normativo en el ámbito de los eSports (III): La situación en la UE

por Alejandro Fábregas Ruano, en Madrid a 20 de abril de 2018

Una cuestión recurrente cuando se abordan los eSports en la actualidad es su conceptualización como Deporte o como disciplina deportiva. Este punto de partida es vital a la hora de plantear el presente artículo dado que, en esta ocasión, no vamos a tratar un desarrollo normativo que incide sobre los eSports y la Competición que proviene de un método autocompositivo, es decir, siendo los propios actores implicados en la Competición quienes desarrollan los pilares fundamentales internos y ciertos pilares exógenos (cómo se observó en cuanto a la estructura de los clubes, política de fichajes y selección de jóvenes talentos o los límites de la relación laboral de los jugadores con el equipo) sino mediante un método de heterocomposición normativa, desarrollándose un ordenamiento normativo específico por parte de un tercero externo, los Estados u organizaciones supraestatales como la Unión Europea.

Este punto de partida no es baladí pues plantea el primer interrogante al que se enfrentan los operadores jurídicos y el legislador: ¿Se han de encajar los eSports dentro de la legislación deportiva o necesita de una regulación específica? y a ello se le une la peculiaridad de los eSports como fenómeno global y el rápido crecimiento de alternativas regulatorias a la propia de los Estados como las expuestas en los anteriores artículos, lo cual puede provocar una superposición de marcos legales que den lugar a contradicciones o asimetrías legales de todo tipo.

El interés de los Estados por los eSports ha sido tardío, aunque cuentan con una posición legislativa predominante en comparación con el resto de actores de la escena

Y he aquí un aspecto de vital importancia que ofrece este interés regulatorio por parte de los Estados y organizaciones supraestatales como la Unión Europea, que no es más que la Seguridad Jurídica que otorga la posibilidad de crear un marco de regulación armonizada y jerarquizada que asiente unas bases mínimas sobre la que vertebrar la dinámica normativa tanto de la competición como de la infinitud de relaciones jurídicas derivadas sin tener que acudir a la improvisación o a la ingeniería jurídica incardinando todo el sector en regulaciones normativas semejantes o parcialmente aplicables toda vez que el escenario es totalmente novedoso y en ocasiones atípico. Podemos plantear que aquellas deficiencias en cuanto a coordinación, alcance y jerarquización normativa que tienen iniciativas autorregulatorias como la de los propios Publishers o la WESA pueden ser integradas por el legislador.

imagen: www.redbull.com

Una superestructura normativa es esencial para el desarrollo y reconocimiento de la industria de los eSports como nueva realidad competitiva y dentro del mercado del entrenamiento

En 2.017 la Unión Europea comenzó ya su acercamiento al fenómeno de los eSports cristalizándose ello en el la Conferencia “The Status of eSports in Europe: Need for a policy response?” que tuvo lugar en septiembre y en la que el Parlamento Europeo invitó a la mesa de discusión a parte de los principales actores de la escena (equipos, jugadores, organizadores de competiciones y eventos y diversas asociaciones) para analizar el estado actual de la industria desde diferentes ópticas, siendo de especial interés la vertiente jurídica.

Esta conferencia pone en valor el interés regulatorio que suscitan los eSports y la necesidad que surge de establecer un marco regulador, sobre todo poniendo en relieve la singularidad de los distintos actores de la competición (Publisher, jugadores, equipos…) y las peculiares relaciones jurídicas que se generan. Más allá de haber sido una toma de contacto entre los organismos de la Unión Europea, esto pone en relieve el interés tanto económico como jurídico que suscitan los eSports y esa necesidad de un marco de regulación o bien armonizada o bien coordinada, pues recordemos, es un fenómeno competitivo y de entretenimiento totalmente globalizado, más allá de ser simplemente global.

De especial interés fue la conferencia del compañero Joaquín Muñoz de Ontier en el que desgranando pormenorizadamente estos conceptos que hemos ido analizando en las tres partes de estos artículos y las posibles maneras de acometer el desarrollo de un marco normativo tanto de las competiciones como de las relaciones jurídicas que emanan. Ante esta realidad expone que existen ahora mismo tres opciones,

  1. La mezcla de normativa autocompositiva proveniente de la industria (Publisher, ESL, WESA etc.) y las provisiones legales que ofrezca el ordenamiento jurídico donde tenga lugar la competición y no lleguen los anteriores.

  2. El desarrollo de legislación sectorial específica sobre eSports cubriendo todo el espectro necesario en el que deba intervenir la Administración, como es el caso que expondré de Francia.

  3. Integrar los eSports como disciplina deportiva y aplicando en consideración la normativa existente en cada ordenamiento jurídico en materia de deporte en general.

Cuando es el Publisher o una Asociación de terceros sin trascendencia gubernamental o federativa quien articula la competición, estamos ante el primer escenario, el cual no ha dejado de ser la génesis de los eSports como una realidad de competición profesional y el epicentro de la sacudida que está provocando el interés de los poderes públicos en su regulación.

El segundo de los escenarios lo encabeza Francia, siendo el primero de los países de nuestro entorno en abordar en su ordenamiento jurídico la regulación de los eSports desde el punto de partida de la competición ha sido Francia con dos decretos, el Decreto Nº 2017-871 sobre L’organisation des compétitions de jeux vidéo” y el Decreto Nº. 2017-872 “Statut des joueurs professionels, salariés de jeux vidéo compétitifs”.

Con estos dos decretos Francia comienza a proponer su marco normativo desde dos de los pilares fundamentales de los eSports: Jugadores y Competiciones, ofreciendo con ello seguridad jurídica y estabilidad para las competiciones, protegiendo sobre todo a los jugadores y equipos.

El Decreto 2017-871, sobre la organización de la competición establece un marco procedimental que regula las condiciones más básicas que han de cumplir los organizadores de la competición para poder establecer la competición y operar en Francia. De su análisis somero, la puesta en marcha de una competición tiene muchas similitudes con el clásico procedimiento de licitación administrativa para poder operar en un mercado que, dada cuenta la interrelación de ambos decretos, ya dispone el Gobierno Francés como un mercado regulado con notas de exhaustividad y condiciones bastante estrictas cuando de proteger la relación laboral del jugador se trata.

imagen: www.france-esports.org

A grandes rasgos, por parte del Organizador ha de proponer un Dossier a la Administración Francesa en la que se detallen pormenorizadamente todos los aspectos recogidos en el Decreto que inciden en la competición, desde una serie de datos identificativos básicos de la organización, así como los videojuegos con los que tendrá lugar, estructura de la competición, fechas, número de competidores, dotación económica tanto para el desarrollo de ésta como para los premios, suscripción de seguros obligatorios, derechos de retransmisión, reglamento sancionador… Al fin y al cabo, los aspectos internos y externalidades derivadas de la competición han de ser conocidos y prefijados con anterioridad a la puesta en marcha de la competición y refrendados por la Autoridad Competente. Dato importante, los plazos son anuales, es decir, esta suerte de proceso de licitación ha de desarrollarse con mínimo un año de antelación a la puesta en marcha de la Competición, con ciertas expensas previstas en el Decreto que permiten acortar los plazos hasta treinta días antes del inicio de la competición.

El Decreto es una clara declaración de intenciones por parte del Gobierno francés de controlar los eSports y atraer a un marco normativo homogéneo esta realidad que lleva años en una suerte de limbo jurídico a través de dos tácticas: atraer jurídica y económicamente a los organizadores de las competiciones y ofrecer a los jugadores certeza, seguridad y un reconocimiento a su actividad profesional.

El Estatuto del Jugador de Videojuegos en relación con el anterior Decreto ofrece una serie de respuestas muy interesantes a dos de las incertidumbres más grandes que generan los eSports: rango de edad para considerar a un jugador como profesional y las condiciones específicas que marcan la tan especial relación laboral de un jugador con su club.

En Francia se puede ser jugador profesional de videojuegos desde los 12 años, necesitándose hasta los 18 la autorización paterna expresa para tal fin. Es interesante la horquilla de edad establecida, pues la peculiar naturaleza de los eSports como una disciplina en la que las diferencias de edad suelen significar un desequilibrio entre competidores (como si lo es en los deportes tradicionales al depender de la condición física del deportista) se permita concurrir a la competición a menores con una horquilla de edad tan holgada.

De otro lado, en cuanto a la relación laboral del jugador con el club, en Francia se ha dispuesto un sistema de Licencias para poder contratar jugadores. Con ello se cubren las deficiencias que tiene el ordenamiento laboral tradicional en cuanto tratamos la relación de los jugadores con los clubes, la cual en muchas ocasiones se asemeja por ejemplo a la del fútbol profesional.

Con dicha Licencia no sólo el club obtiene autorización para contratar jugadores, sino que regula los aspectos más fundamentales del mercado de jugadores profesionales, determinándose los límites habilitantes de la licencia y protegiendo mediante este sistema en última instancia al jugador profesional, que por un lado será conocedor de que existe de un control previo por parte de la administración de la solvencia del club para contratarle así como de que ha de cumplir con los pormenores de la relación laboral durante la competición para evitar que se le retire la licencia, pues se regulan estrictamente en este Decreto y a través de otras leyes condiciones como las cláusulas de rescisión, salarios, negociación de contratos, fichajes, procedimientos laborales para la protección de sus derechos etc.

En conjunción, con sendos Decretos se han creado unos cimientos que posibilitan el desarrollo de la escena y de la industria alrededor de los eSports sobre la tan clásica base del estilo legislativo francés de la seguridad jurídica a través de la codificación y el control mediante licencias, ofreciendo en pro del desarrollo de la profesionalización de los eSports uno de los aspectos más fundamentales que es la protección del jugador profesional ante el Club y ante la Competición.

Alemania se ha quedado rezagada en comparación a Francia pues durante un largo período de consultas, no se llegó a consensuar sobre la pregunta que abre este artículo ¿Se han de considerar los eSports como una disciplina deportiva? En un principio el Consejo Superior de Deportes Alemán (El Deutschen Olympischen Sportbundes o DOSB) se negó rotundamente en un primer momento a la admisión de los eSports como disciplina deportiva al requerirse desempeño físico y motriz como elemento fundamental del deporte.

Pero la realidad del momento, quizás el sentido común y el avance inexorable de los eSports en países del entorno y llegando el COI a plantearse incluir los eSports en un futuro como disciplina deportiva han hecho que desde el gobierno alemán se replanteen la pregunta inicial y su disposición a admitirlo como disciplina deportiva y con ello, marcar una hoja de ruta con la que desarrollar y buscar el encaje jurídico ideal para los eSports.

imagen: www.esportsbettinglatam.com

Es interesante señalar que a la par ha surgido en tierras teutonas la Federación Alemana de eSports (ESBD) con una doble intención, bien por un lado para la formalización como disciplina deportiva y así asegurar toda una serie de beneficios aplicables a los clubes deportivos existentes en el Derecho Alemán y la seguridad jurídica que otorga el conocer los caminos y procedimientos a seguir para el establecerse como clubes y jugadores profesionales de eSports a la vez que se postulan como el interlocutor más idóneo entre el Gobierno del Bundestag, Jugadores y Clubes a la hora del desarrollo del marco jurídico de los eSports en Alemania.

¿Y que ocurre mientras tanto en tierras españolas?

Actualmente en España no existe regulación expresa alguna referida a los eSports ni se ha planteado por parte de los poderes públicos la cuestión de estos como realidad o disciplina deportiva más allá de una Propuesta no de Ley por parte del Grupo Parlamentario de Ciudadanos que abarca una serie de intenciones y necesidades de regulación de este mercado por los intereses, sobre todo económicos, en juego, PNL que tampoco aporta nada nuevo hasta lo expuesto hasta ahora, es una realidad material con un interesante recorrido a sus espaldas y de cara al futuro y no se puede obviar tanto su auge como importancia económica, aderezado todo ello con una suerte de datos bastante imprecisos e incorrectos sobre el impacto económico y el seguimiento social que están teniendo los eSports a nivel global actualmente.

Lo que es evidente es que en nuestro país existe una desconexión total entre los poderes públicos y el desarrollo de la escena de los eSports lo que puede provocar que avancemos a dos velocidades en este mercado en comparación con nuestros vecinos europeos

Hay voces que plantean un supuesto en el que se incardinen los eSports dentro del actual ordenamiento normativo regulado por nuestras leyes del deporte que evidencian que habría que hacer todo un alarde de encaje de bolillos y a la postre ciertas reformas legislativas para cubrir aquellas lagunas que estas leyes no cubren, por lo que en mi opinión, tal como sugiere Joaquín Muñoz, el sistema más práctico y eficiente pro futuro es la creación de todo un cuerpo normativo específico al estilo francés que se interrelacione con la realidad de la competición y sus actores, un traje a medida más que arreglar los bajos del pantalón y las mangas de la chaqueta a la actual regulación para aplicarla a los eSports. Respecto a este punto es muy interesante el análisis que hace Pau Pau Mestre Costa para eSports Bureau sobre la regulación actual del deporte en España y como podría encajarse una Federación de eSports en nuestro ordenamiento jurídico que supusiese un avance en este sentido.

Otra muestra de la total descoordinación entre el los poderes públicos y la realidad de la escena es la proliferación de la Asociación de Clubes de eSports (ACE) en medio de la anarquía reinante ante la falta de representación, negociación y desarrollo de la industria y la escena, como actor necesario que pueda aunar los intereses de clubes y jugadores.

imagen: logo ACE

El problema que se plantea aquí en España en cuanto al desarrollo de un marco normativo van en la línea de la total desconexión entre todos los actores que han de sentarse en la mesa para crear los cimientos necesarios para poder articular tanto las competiciones como el desarrollo legislativo que proteja las relaciones jurídicas que emanan de la industria, pues mientras en Francia es el gobierno quien tomó la iniciativa  sentando unas bases mínimas y en Alemania están coordinándose las partes interesadas para este mismo fin, en el panorama nacional encontramos una absoluta desconexión entre los “estamentos” que han de implicarse y sentarse en la mesa de negociación.

En definitiva, una vez vistos los retos que suponen el desarrollo de la industria a todos los niveles y los distintos actores implicados y abordando las distintas propuestas actuales de regulación de un marco normativo para la competición, queda más que patente que éste es necesario y cuanto menos que exista coordinación a la hora de sentar las bases de la profesionalización de la industria en los países de nuestro entorno, pues hay niveles de regulación a los que los Publishers o asociaciones como la WESA no pueden llegar por mucho que propongan reglamentar la casi totalidad de los aspectos de la competición, al poder chocar frontalmente con la legislación de los países donde quieran radicar la competición y ello es una oportunidad única para crear un marco normativo moderno en el cual estén implicadas todas las partes interesadas y con ello se cree una sólida estructura que permita florecer esta nueva realidad profesional y del entretenimiento de nuestros días.