eSports

La dinámica del marco normativo en el ámbito de los eSports (II): World Esports Association (WESA)

por Alejandro Fábregas Ruano, en Sevilla a 30 de marzo de 2018

 

Orígen, concepto y organigrama

 

Hace escasamente dos años tuvo lugar un acontecimiento que supuso un importante avance en la determinación de los eSports como disciplina deportiva de competición profesionalizada con todo lo que ello conlleva que ya tratamos someramente en la anterior entrega, los elemento nucleares de la competición (el Videojuego y sus reglas) y los elementos externos o circundantes al propio videojuego pero necesarios en un entorno que pretende establecer una estructura competitiva y una escena deportiva global (principalmente la Reglamentación de la competición y las relaciones jurídicas entre los distintos agentes de la escena).

La World eSports Association (WESA) nace a través de la iniciativa conjunta de la ESL y un plantel de equipos profesionales de eSports (entre los que encontramos a Fnatic, Team Envyus o Ninjas in Pyjamas entre otros) para crear una organización a imagen y semejanza de asociaciones como la FIFA o la UEFA con un gran objetivo definido entorno a los pilares que creen fundamentales para el desarrollo del mismo: El objetivo es la Profesionalización de los eSports como marco y los pilares fundamentales son los jugadores, la estandarización normativa y los ingresos.

Sus fundadores expusieron su visión particular del estado de la escena competitiva de los eSports en el momento de fundación de la WESA y el sentido que pretenden tenga esta asociación, no como una mera organizadora de competiciones o Reglamentos sino como hub en el que confluyan los distintos agentes para tratar de crear un marco estandarizado que impulse la profesionalización de los eSports y frene esa espiral de anarquía en las relaciones entre equipos, jugadores y los organizadores de ligas y torneos.

Este planteamiento regulador de los eSports casa muy bien con el sistema de laisez-faire comentado en la anterior entrega, en el cual el Publisher se limita a la ordenación de los elementos de competición del videojuego estrictamente, obviando el regular otros aspectos de la competición como el sistema de sanciones y arbitraje o las relaciones económicas entre jugadores y equipos, aspectos en los que si pretende ejercer control y desarrollo normativo la WESA pero con un matiz muy importante que lo distancia de los sistemas “totales” dispuestos por Riot y Blizzard a la hora de crear sus Reglamentos de Competición.

Imagen: https://vandal.es

El hecho diferencial que hace, en un principio, tan interesante la propuesta de la WESA es el apostar por un sistema de interrelación y retroalimentación entre los distintos agentes (stakeholders en la terminología anglosajona usada en estos ámbitos) a la hora de negociar y a la postre, legislar y regular los aspectos más fundamentales para ofrecer a los eSports la suficiente entidad y solidez como deportes profesionales y mercado de entretenimiento serio, ofreciéndose así como una suerte de autoridad centralizadora u homogénea ante la cual se “someten” las distintas ligas y competiciones para el desarrollo de la escena competitiva. Como el propio CEO de la WESA, Ralf Reichert expuso, pretenden ocupar un lugar parecido al de la UEFA en el mundo del fútbol, paralelismo que podría servirnos para entender en una primera aproximación la ambición de esta Asociación.

 

La estructura de la WESA trae a la mesa a los principales stakeholders de los eSports, Equipos, Competiciones y Jugadores mediante un organigrama bastante singular

 

Prima facie, entorno a esta asociación se encuentran los agentes más interesados en la profesionalización y la regulación normativa a distintas escalas de los eSports y de conformidad con una propuesta tan atractiva como la estandarización normativa y reglamentaria fruto de las negociaciones e intercambio de información entre todos los interesados en un plano ideal de igualdad, pues recordemos que los grandes interrogantes y preocupaciones que frenan la profesionalización de los eSports surgen en gran medida de las relaciones económicas y jurídicas que surgen entre la trinidad compuesta por Jugadores, Equipos y Competiciones.

Aparentemente la estructuración entorno al organigrama de la WESA, recuerda más a un sofisticado sistema estamental donde los jugadores sólo aparecen representados en un Player Council en el que discutir, aportar y desarrollar propuestas para las regulaciones de la WESA y las competiciones en las que intervienen pero dejándolos fuera del ámbito de conversación y negociaciones con agentes externos a la WESA, es decir, competiciones que aun no forman parte del ecosistema regulatorio WESA, eventuales Federaciones, Publishers o agentes puramente económicos, quedando el ámbito de las relaciones institucionales y todo el conjunto de negociaciones ad extra reservados a la Comisión Ejecutiva formada por cinco miembros, dos CEOs de los distintos equipos miembros de la WESA, dos propuestos por la ESL y el CEO de la WESA como miembro nato.

Desde sus inicios, una crítica muy recurrente al respecto del esquema organizativo de la WESA es la falta de transparencia de la organización en cuanto al funcionamiento de los distintos órganos de su estructura de cara al desarrollo, sobre todo reglamentario, en relación con los objetivos e ideales de la WESA, siendo una incógnita el procedimiento de desarrollo y toma de decisiones y como interactúan dentro de la WESA los distintos agentes representados, de hecho, fue una de las razones fundamentales para que uno de sus equipos fundadores, FaZe, la abandonara poco después. Es cierto que ese halo de falta de transparencia lo genera la propia organización con un reparto de competencias y representatividad tan falto de certeza y tangibilidad en cuanto los potenciales resultados de su trabajo conjunto.

 

 

 

Producción normativa: Soft Law, Hard Law y la Corte de Arbitraje

 

 

Un aspecto de especial relevancia es como la WESA, bajo su paraguas normativo ha creado un doble germen regulador, tanto de derecho blando como de derecho duro y en última instancia, el establecimiento de una corte de arbitraje para la resolución de todo tipo de controversias que puedan surgir en el seno de la competición que se rige bajo los criterios organizativos y normativos de la WESA.

En cuanto a la producción de soft law, más o menos observamos que se entrelazan generalmente un cúmulo de recomendaciones que tocan sobre todo aspectos económicos, de relaciones públicas e institucionales y de retransmisión y derechos de imagen, surtiendo a equipos y jugadores en este sentido con una suerte de know-how WESA. Ejemplo de ello es la guía de buenas prácticas en Redes Sociales para jugadores y equipos.

Apostar por un sistema normativo dual con una base de soft law siempre es interesante al confiar en la autonomía de la voluntad de jugadores y equipos para que puedan desarrollarse en la competición y en la profesión en si con un equilibrio entre certeza jurídica y libertad de acción  en cuestiones quizás más amigables como lo son las relaciones corporativas y económicas, relaciones publicitarias o quizás aspectos de la vida personal que puedan influir en la competición y los equipos (hábitos de vida saludable, formación académica o simplemente educación en las relaciones humanas)

De otro lado, tenemos toda la producción normativa de hard law que si se centra en regular aspectos, tanto concretos como generales, del marco competitivo y las sinergias entre Jugadores, Equipos y Organizadores. De este punto surge el Código de Conducta para Equipos y Jugadores que participen en Ligas y Torneos WESA así como regulaciones puntuales muy concretas como un sistema de sanciones completo, la prohibición de concurrir a la competición por parte de una compañía dueña de varios equipos o la exclusividad de los equipos WESA a participar en competiciones y ligas propias de esta organización. Cuestión aparte merece la opinión (muy en la línea de la crítica de la falta de transparencia de la asociación) de no poder acceder al entramado normativo que regula estas últimas cuestiones más allá de unas pocas noticias.

  

 

En estos dos años la autonomía normativa ha ido produciendo sus frutos y afinando la ordenación de la competición bajo el ala protectora de la WESA ante esa incertidumbre y falta de marco normativo o reglamentario al que aferrarse.

 

Es interesante contrastar en este punto el funcionamiento pretendido de la WESA en contraposición a la forma de dirigir y controlar la competición en los modelos exhaustivos de Riot o Blizzard que ya tratamos en el anterior post, pues, fuera aparte de estar ante un marco normativo general aplicable a la competición per se (teniendo en cuenta que en el Código de Conducta se tipifican sanciones relativas, por ejemplo, al dopaje o a la corrupción  en el seno de la competición) este Código es el producto de un esfuerzo conjunto entre los distintos stakeholders, y no una imposición de uno sólo de los agentes implicados en la competición. A pesar de tener en última instancia un resultado y finalidad parejos, resulta más interesante observar la viabilidad de un sistema en el que no se impone, sino que se consensua el marco normativo, plasmando así la importancia de todos los agentes en el desarrollo y profesionalización de los eSports y el contrapeso ideal que entre ellos forman a la hora de la toma de decisiones.

No menos importante y posiblemente el elemento diferenciador de la producción normativa de la WESA es el Sistema de Arbitraje con la consiguiente Corte de Arbitraje de eSports (Arbitration Courts for eSports – ACES) proponiendo un novedoso sistema de resolución de conflictos en el seno de los eSports cuyas bondades y virtudes han suscitado ríos de tinta por parte de multitud de operadores jurídicos alabando sus virtudes y defectos, siendo la primera vez que se articula un sistema arbitral comprehensivo y unificador en el seno de los eSports.

 

La WESA no sólo crea derecho, con el ACES ha creado Derecho y Jurisdicción

 

Ello brinda un componente de Seguridad Jurídica de vital importancia en el mundo de los eSports pues a la certeza y taxatividad del Código de Conducta se le une una herramienta bastante ágil y que es capaz de ordenar y solucionar de inicio todo el cúmulo de contratiempos y desazones que puede producir un procedimiento judicial al uso para la defensa de intereses y derechos de jugadores y equipos en el seno de la competición, pues entre los distintos extremos que pueden salir a relucir en una disputa, encontraremos problemas de jurisdicción y ley aplicable si se trata de equipos o competiciones con dimensión internacional o con cuestiones más mundanas como pueden ser incumplimientos contractuales o reclamaciones de cantidades adeudadas por salarios impagados, muchos jugadores no pueden permitirse el estrés y los tiempos que implican la judicialización del conflicto, más si cabe cuando tratamos de la especial tipología tanto de los propios jugadores como de la consideración de los eSports como una Actividad Profesional y Económica, trascendencia que está en vía de lograrse completamente.

Ciertamente, merece un análisis somero aparte el Sistema de Arbitraje ACES y las peculiaridades que puede tener el mismo en cuanto a su interrelación con la distinta producción normativa de la WESA.

 

Imagen: https://www.guiltybit.com

 

 

Conclusiones

 

La WESA en el transcurso de estos dos años ha pasado de ser una suerte de experimento a una realidad en los eSports que ofrece un sistema fresco y novedoso para lo que nos interesa, el desarrollo de un marco normativo de los eSports, en cuanto a que son los propios agentes privados e interesados en la escena y profesionalización de los eSports quienes deciden la articulación de la Competición y las vías de expansión y desarrollo de la escena.

Muy relevante es el detalle de la interrelación de los stakeholders en contraposición al modelo de control y poder absoluto de la mano del Publisher en el que no se tiene en cuenta la información que pueden ofrecer estos inputs desde el fragor de la competición y los equipos para afinar todas las asperezas normativas siendo en este punto muy significativo que, mientras Riot cada año saca un nuevo Reglamento de Competición con ingentes novedades y cambios en todos sus apartados, el Código de Conducta de la WESA por ejemplo, no ha sufrido cambios desde 2016, indicándonos (siempre desde un punto de vista más optimista) que se trata de una norma jurídica más completa y que brinda mayor seguridad jurídica en el tiempo.

No menos importante (adelantando ya que no va a quedar como meramente indicativo o alusivo) ha sido  la introducción del sistema de Arbitraje mediante la ACES da una respuesta tajante a una multitud de dudas y cuestiones en el aire, con distintas interpretaciones según el destinatario (jugadores, equipos, operadores jurídicos…) que marca un antes y un después en la Resolución de Conflictos en el mundo de los eSports y que irremediablemente debería ser un espejo en el que se reflejen futuras regulaciones por parte de Federaciones, Estados o mismamente Publishers si sobrevive ese sistema.

En definitiva, la WESA ha dispuesto los cimientos de un sistema normativo comprehensivo en desarrollo que permita que germinen con un buen sustrato de garantías, distintas Ligas y Competiciones bajo un sistema normativo predefinido pero que a su vez permite el intercambio de información para su reforma, teniendo siempre presente que es el fruto del trabajo conjunto de los distintos agentes que al fin y al cabo son el alma de los eSports.